Justo cuando empezaba a cogerle el gusto y la mano a esto de publicar aquí, un vendaval de circunstancias se me ha llevado por delante y me ha tenido apartada de esto y de todo lo demás: un trabajo que parecía un sueño y resultó una pesadilla, las semanas de recuperación, las vacaciones, problemas de salud y malestares varios... todo se ha ido conjurando para mantenerme en una especie de limbo del que me está costando volver. En estos días me voy reincorporando a mi vida normal, con más o menos éxito. Al blog, todavía no encuentro la forma. De momento, me contentaré con unas fotos de las vacaciones.
29 agosto 2012
05 junio 2012
Felt power
Mientras decido qué va a ser de este blog sin lectores y casi sin
autor, he pensado que no sería mala idea ir colgando aquí esas cosas que me
gustan y que me inspiran pero que después de un tiempo no consigo recordar dónde las he
visto ni de quién eran, y quedan así perdidas para siempre entre el aluvión de información que digiero a diario.
Hace unos días mi amiga Raquel me envió este video nacido de la colaboración del director Spike Jonze con la creadora Olympia Le-Tan pensando que me gustaría, y acertó. Es del año pasado y probablemente haya dado ya la vuelta tres veces a la blogosfera, pero yo soy así, de descubrimientos tardíos e ingenuos, de las que se enamoran de un grupo cuando ya se ha separado. La historia del corto tiene gracia, pero lo que de verdad me fascina es la expresividad que consiguen crear en ese pequeño universo de fieltro, un material que me gusta mucho pero al que nunca pensé que se le podía sacar tanto partido. Es el tipo de trabajo que sueño con hacer. Por otra parte, no quiero ni imaginarme el curro que lleva.
De paso he descubierto el trabajo de la tal Olympia, una tipa curiosa que, además de tener un nombre genial y de ostentar uno de esos incomprensibles títulos de "It girl" parisina, se ha hecho famosa gracias a unos bolsitos-libro que reproducen ediciones míticas de obras literarias, totalmente realizados a mano con fieltro y bordados. Es lo que en las revistas de moda llaman "clutch", pero ella en su web los llama "minaudière", que es una palabra francesa preciosa que textualmente significa melindroso o amanerado y que a mí me parece infinitamente más descriptiva (y eufónica) que "clutch". Al precio que van yo me contento con admirarlos por internet...
Hace unos días mi amiga Raquel me envió este video nacido de la colaboración del director Spike Jonze con la creadora Olympia Le-Tan pensando que me gustaría, y acertó. Es del año pasado y probablemente haya dado ya la vuelta tres veces a la blogosfera, pero yo soy así, de descubrimientos tardíos e ingenuos, de las que se enamoran de un grupo cuando ya se ha separado. La historia del corto tiene gracia, pero lo que de verdad me fascina es la expresividad que consiguen crear en ese pequeño universo de fieltro, un material que me gusta mucho pero al que nunca pensé que se le podía sacar tanto partido. Es el tipo de trabajo que sueño con hacer. Por otra parte, no quiero ni imaginarme el curro que lleva.
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| Mourir auprès de toi |
De paso he descubierto el trabajo de la tal Olympia, una tipa curiosa que, además de tener un nombre genial y de ostentar uno de esos incomprensibles títulos de "It girl" parisina, se ha hecho famosa gracias a unos bolsitos-libro que reproducen ediciones míticas de obras literarias, totalmente realizados a mano con fieltro y bordados. Es lo que en las revistas de moda llaman "clutch", pero ella en su web los llama "minaudière", que es una palabra francesa preciosa que textualmente significa melindroso o amanerado y que a mí me parece infinitamente más descriptiva (y eufónica) que "clutch". Al precio que van yo me contento con admirarlos por internet...
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06 mayo 2012
25 abril 2012
Cuadrados de abuela
Mi nueva-vieja bolsa de labores. Era de mi abuela, la hizo en algún momento de los oscuros 80 y yo la creía perdida para siempre en el agujero del tiempo. Pero mi madre se acordó de ella al ver los cuadrados de abuela que a mi hermana y a mí nos ha dado por hacer (con 600 km. de distancia por medio) y pensó que igual me gustaría tenerla.
No está en muy buen estado pero me encanta, porque estaba harta de arrastrar las lanas en una bolsa del súper pero no tenía ni tiempo ni ganas de hacerme una bolsa de labores decente. Qué pena que mi abuela nunca me enseñara a hacer estos cuadraditos que ella convertía en mantitas de colores imposibles como churros, cuantas horas de youtube, cuantas noches mirando perpleja un esquema me hubiera ahorrado...
No está en muy buen estado pero me encanta, porque estaba harta de arrastrar las lanas en una bolsa del súper pero no tenía ni tiempo ni ganas de hacerme una bolsa de labores decente. Qué pena que mi abuela nunca me enseñara a hacer estos cuadraditos que ella convertía en mantitas de colores imposibles como churros, cuantas horas de youtube, cuantas noches mirando perpleja un esquema me hubiera ahorrado...
31 marzo 2012
Patchwork liberador
Esta semana he robado unas horillas para hacerme un mini-mini-mantelito de patchwork, del tamaño justo para mi cafelito + galleta de media mañana.

Es lo que llamo "patchwork liberador": sin apenas patrón previo y cortado sin la tensión de un TEDAX, sin preocuparse de si queda perfecto ni pararlo a la mitad porque dudas de si está equilibrado visualmente, o si necesitas ir a comprar hilo de otro color, o dios mío tengo que buscar un buen tutorial para rematar las esquinas... Al contrario, aquí el objetivo es avanzar y terminar, liberarse de miedos y disfrutar del producto acabado con todas sus imperfecciones.
El resultado final traumatizaría a cualquier quilter principiante pero yo estoy muy orgullosa del resultado porque es mi primer proyecto de patchwork desde que hice el curso (hace ¿5 años?) y además está hecho en su mayor parte con esos trozos diminutos que sobran de cortar los bajos de las camisas y los pijamas, y en su menor parte con trocitos sobrantes de otras labores y un trapo de cocina roto. Viva el re-utilizaje.
Además me encanta la combinación de colores y ahora me tomo mi café mañanero en algo mucho más bonito que el plato que usaba antes.

Es lo que llamo "patchwork liberador": sin apenas patrón previo y cortado sin la tensión de un TEDAX, sin preocuparse de si queda perfecto ni pararlo a la mitad porque dudas de si está equilibrado visualmente, o si necesitas ir a comprar hilo de otro color, o dios mío tengo que buscar un buen tutorial para rematar las esquinas... Al contrario, aquí el objetivo es avanzar y terminar, liberarse de miedos y disfrutar del producto acabado con todas sus imperfecciones.
El resultado final traumatizaría a cualquier quilter principiante pero yo estoy muy orgullosa del resultado porque es mi primer proyecto de patchwork desde que hice el curso (hace ¿5 años?) y además está hecho en su mayor parte con esos trozos diminutos que sobran de cortar los bajos de las camisas y los pijamas, y en su menor parte con trocitos sobrantes de otras labores y un trapo de cocina roto. Viva el re-utilizaje.
Además me encanta la combinación de colores y ahora me tomo mi café mañanero en algo mucho más bonito que el plato que usaba antes.
27 diciembre 2011
07 noviembre 2011
La muñeca de Martina
Mi segunda muñeca, aunque en realidad es la primera porque la anterior era sólo un prototipo, desde el principio la idea fue hacer una muñeca para Martina, mi sobrina recién nacida. Tenía dos ideas claras: una, tenía que ser totalmente "bebé-proof", sin botones ni partecitas despegables, chupable y babeable a placer. La segunda, no comprar materiales nuevos para hacerla. Así que utilicé un trocito de tela que compré en Japón (vale, era nueva, pero ya estaba comprada y llevaba dos años en el cajón), restos de telas de otros proyectos, y para las piernas un jersey que me daba pena tirar pero que estaba ya maltrecho. No sé si a Martina le gustará su muñeca, pero yo estoy bastante contenta del resultado así que voy a hacer alguna más.

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